Cómo cambiar del pienso a la dieta BARF

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como cambiar del pienso a la dieta barf

Como ya sabéis, hasta que hice el cambio a la dieta BARF, probé con varias y distintas marcas de pienso para perros.

Fue una ardua tarea, ya que, además del gasto económico que supuso (prácticamente regalaba y donaba los sacos de pienso por la mitad), estaban los problemas gastrointestinales de Bossy…

Estaba muy preocupada por su salud y, además, Bossy estaba cogiendo mucho peso. Fueron muchos cambios de pienso de diferentes marcas y además para cachorro… ¡Con lo que éstas engordan! Necesitábamos un cambio en su alimentación ¡YA!

¿Qué diferencias hay entre el pienso y la dieta BARF?

La principal diferencia entre el pienso y la dieta BARF está en la composición y el procesamiento de los alimentos.

El pienso, generalmente, es un alimento comercialmente procesado que incluye una mezcla de carbohidratos, proteínas, grasas, vitaminas y minerales. A menudo contiene conservantes, colorantes y otros aditivos para aumentar su vida útil y hacerlo más atractivo.

En contraste, la dieta BARF se centra en alimentos frescos y crudos. Esta dieta proporciona nutrientes en su forma más natural y biodisponible. Al evitar el procesamiento excesivo, la dieta BARF pretende conservar mejor los nutrientes esenciales, como las enzimas y las proteínas en su estado natural. Además, al incluir una variedad de carnes crudas, huesos y vegetales, la dieta BARF promueve una nutrición completa y balanceada adaptada a las necesidades biológicas específicas de los perros.

Cómo hacemos la transición del pienso para perros a una dieta natural

La transición de una dieta tradicional a base de pienso a la dieta BARF es un paso significativo hacia una alimentación más natural y saludable para tu perro. Este cambio, que implica pasar de alimentos comerciales procesados a una dieta basada en alimentos crudos y frescos, puede tener un impacto positivo en la salud y el bienestar de tu mascota. La dieta BARF se centra en proporcionar a los perros una alimentación que imite más de cerca lo que sus ancestros salvajes comerían, con el objetivo de satisfacer sus necesidades nutricionales de una manera más biológicamente adecuada. Sin embargo, cambiar la dieta de tu perro de pienso a BARF no es una decisión que deba tomarse a la ligera. Es un proceso que debe ser abordado con cuidado, conocimiento y planificación. Una transición gradual es esencial para permitir que el sistema digestivo del perro se adapte sin problemas a los nuevos tipos de alimentos. Además, es crucial considerar las necesidades nutricionales individuales de cada perro, ya que cada uno puede reaccionar de manera diferente a este cambio dietético. Mi objetivo con este artículo es proporcionarte una guía detallada y consejos prácticos.
Cómo cambiar de una alimentación con pienso a una dieta natural

Preparación para el cambio a una dieta casera

Antes de cambiar a la dieta BARF, es fundamental realizar una evaluación integral de la salud de tu perro.

Un chequeo veterinario es esencial para descartar cualquier condición que pueda complicar el cambio de dieta.

Este chequeo debe incluir un análisis completo que valore la salud digestiva, renal y hepática de tu mascota, así como cualquier alergia o intolerancia alimentaria conocida. Es crucial tener en cuenta que ciertas condiciones de salud pueden requerir dietas especializadas, y el consejo de un veterinario es invaluable en estos casos. Una evaluación de la salud ayudará a determinar si tu perro es un buen candidato para la dieta BARF y cómo debería ser personalizada para satisfacer sus necesidades específicas.

Cambio gradual

La clave para una transición exitosa a la dieta BARF es la introducción gradual y cuidadosa de alimentos crudos en la dieta de tu perro. Este enfoque permite que el sistema digestivo del perro se adapte sin problemas a los nuevos tipos de alimentos y minimiza el riesgo de trastornos gastrointestinales, como diarrea o vómitos. Comienza mezclando pequeñas cantidades de comida BARF con el pienso habitual de tu perro. Por ejemplo, puedes empezar reemplazando aproximadamente el 10% del pienso con comida BARF, manteniendo esta proporción durante varios días. Observa cómo reacciona tu perro a esta nueva dieta. Si lo tolera bien, incrementa gradualmente la cantidad de comida BARF mientras reduces la cantidad de pienso, siguiendo un proceso que puede durar varias semanas.

Manejo de posibles problemas durante el cambio a la dieta BARF

Problemas digestivos

Durante la transición a la dieta BARF, es común que algunos perros experimenten problemas digestivos como diarrea, estreñimiento o vómitos. Estos problemas suelen ser temporales y pueden ser una respuesta natural a los cambios en la dieta. Para manejarlos, es importante asegurarse de que la transición sea lo más gradual posible. Si los síntomas son leves, puedes intentar reducir la cantidad de comida BARF y aumentar lentamente de nuevo, dando más tiempo al sistema digestivo de tu perro para adaptarse.

En caso de diarrea persistente o severa, vómitos, letargo o cualquier signo de malestar, es crucial consultar con un veterinario. En algunos casos, los perros pueden requerir una dieta especial temporalmente para calmar su sistema digestivo antes de continuar con la transición.

Alergias y sensibilidades

La transición a la dieta BARF también puede revelar alergias o sensibilidades alimentarias previamente desconocidas. Si observas signos de reacción alérgica, como picazón excesiva, erupciones cutáneas o problemas gastrointestinales después de introducir un nuevo alimento, es importante identificar el alérgeno potencial y eliminarlo de la dieta.
Una estrategia efectiva es introducir un solo tipo de carne en la dieta BARF al principio y observar cómo reacciona tu perro. Si no hay reacciones adversas, puedes agregar gradualmente otros ingredientes, uno a la vez. Esto facilitará la identificación de cualquier alimento problemático.

Ejemplo de cómo llevar a cabo el cambio a una alimentación natural

Existen varias formas de hacer este cambio:

  1. Ayuno de 24 horas.
  2. Combinar pienso y dieta natural.
  3. Dieta de «solo carne y verduras»

De estas 3 opciones, la primera la considero demasiado agresiva. ¡Pobrecito! ¿24 horas sin comer nada? Por otro lado, la segunda opción creo que «disfraza» de alguna forma los beneficios de la dieta ACBA. Si la combinación le sienta mal y le produce vómitos o diarreas, podemos pensar que es por culpa de la dieta natural.

Finalmente, la solución ideal (o por lo menos la que yo llevé a cabo y con la que no tuve ningún problema) es la tercera: Dieta de solo carne y verduras, sin huesos carnosos.

Esta opción es la más acertada sobre todo para aquellos perros que llevan mucho tiempo comiendo pienso ya que conseguimos que el sistema digestivo de nuestro perro no sufra y, por consiguiente, no desarrolle diarreas o vómitos.

La base de esta alternativa es la siguiente:

  • 80% de carne cruda.

Te recomiendo pavo o pollo ya que son más fáciles de digerir.

  • 20% verduras.
    La calabaza o zanahoria son verduras de fácil digestión. Te recomiendo cocerlas antes.
cambio a una alimentación natural

El cambio a la dieta ACBA fue la solución

Por fin terminaron los problemas, por fin veía a mi Bossy radiante de alegría (y yo aún más 😀), podía dormir toda la noche sin tener que llorarme porque necesitaba salir corriendo a la calle. El principio fue bastante «inquietante». Leí muchísimo sobre el tema como ya sabeis: me compré varios libros sobre dieta BARF, dietas naturales, nutrición , etc. pero la duda sobre si lo estaba haciendo bien, sobre si las cantidades y la variedad de alimentos eran las correctas, esa duda siempre estaba ahí. Además, y no os miento sobre ello, al principio era bastante trabajoso preparar la comida casera: «Qué alimentos comprar, qué cantidades poner, qué darle cada día, etc»

PERO ES SOLO AL PRINCIPIO

Los primeros meses son los más difíciles, pero como en todo: la CONSTANCIA es la clave. Cuando comencé hace ya unos años, tenía muchas ideas pero no sabía muy bien como organizarme. Me río al recordarlo. ¡Qué desastre! Aunque al principio nos agobiemos pensando en la mejor combinación de alimentos y calculando la cantidad que debemos darle a nuestro perro, el final se resume en pura RUTINA. Una rutina que será como vosotros la hagáis, cómo os resulte más cómoda; ya sea de forma semanal, de forma mensual e incluso de forma diaria. Vosotros decidiréis en todo momento.
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